Praga, la ciudad de las 100 torres.
En mi último fin de semana en Europa fui a Praga, capital de la república Checa. Dejé este viaje para el final pensando en que en las potrimerías de febrero el clima sería más benigno... pero me equivoqué.
Llegué el viernes en la noche después de 5 horas en tren, así que me fui directo al hostal a dormir porque además iba un poco resfriada. A la mañana siguiente me cambié de hostal a otro más central y me fui a recorrer la ciudad. Afortunadamente ese día, aunque helado, había un sol radiante.
Lo primero que conocí fue una plaza cerca del museo nacional, es bien particular porque es como si fuera un trozo de una avenida ancha con un gran bandejón central. Creo que antes servía como de mercado. Allí hay muchas casas de cambio (porque en la Rep. Checa la moneda es la Corona) y negocios de souvenirs, etc.
Después caminé rumbo al centro histórico. Subí a una torre donde pude tener una excelente vista de la ciudad y después pasé por la municipalidad y otra torre bien antigua aledaña a ella. De ahí fui a la plaza de la ciudad antigua donde está el reloj astronómico y una iglesia bien bonita. EL reloj es todo producido pero ese día no lo pude apreciar bien porque estaban filmando una película.
Comí comida italiana porque era lo más BBB que no fuera chatarra y caminé hacia el museo de ciencia que quedaba al otro lado del río arriba de un cerro. Resultó bastante entretenido porque, aunque es medio chico y hay algunas cosas no muy actuales, se destacan la evolucion de la bicicleta y moto con muchos modelos "en vivo". Volví entonces al centro para buscar un supermercado y comprar algo para la once, volví a pasar por la plaza de la mañana y me di cuenta de que la tienda de zapatos BATA es originaria de la Rep. Checa. Ese dia me volvi relativamente temprano al hostal para evitar el resfrio.
El domingo amanecio nevando. Estaba mas helado que el dia anterior pero igual me fui a un tour del que habia cogido un folleto el día anterior, me interesó porque era en español e incluía almuerzo, el guía por supuesto, y un paseo en barco con "bebida" :-) Para los que no saben, la rep. Checa es también famosa por su cerveza, llega a ser más barata que el agua, jejeje y es de muy buena calidad.David, el guia del tour, era originario de Praga y nos llevó por varios sectores de la ciudad contando aspectos históricos, tanto de los inicios de la ciudad como de lo vivido en su época comunista. El tour fue super interesante porque uno aprende, en vez de sacarle fotos a lugares que no tiene idea qué son. En el tour aprendí que el reloj astronómico da la hora de distintas ciudades, qué parte de la ciudad nació primero, de algunos personajes históricos como San Wenceslao y Carlos IV, etc.
En la mañana hicimos practicamente el mismo recorrido que yo habia hecho el día anterior y después pasamos por el barrio judío, la casa de Kafka, algunas sinagogas, para finalmente ir al rio al paseo en barco. Ahi en vez de cerveza me pedi un "grog", que es un ron checo (distinto al ron normal) con agua caliente y azucar.... quiza no suene muy tentador pero cuando has pasado como 4 horas caminando con 0º es bastante reponedor.
Con el paseo recorrimos el río hasta el puente de Carlos, que es el puente más famoso de la ciudad. También nos contaron de las inundaciones que hubo unos años atras que dejaron inutilizado el metro, etc.
Después del barquito practicamente fuimos directo a almorzar, pasando por el colegio jesuita y otros lugares de interés. En el almuerzo tampoco tomé chela porque temía no encontrar baños fácil más tarde. Cruzamos entonces el puente de Carlos, donde hay muchas esculturas de santos y cosas así, y nos fuimos al castillo de Praga. ALlí llegamos justo para entrar a la catedral que tiene unos vitrales super lindos y que demoró como 400 años en construirse pues tiene muuuuuchos detalles. También vimos un cambio de guardia (aunque no tan cuático como el griego) y recorrimos un poco el lugar, lo que era gratis.
Yo me volvi un poco antes porque mi tren salia de vuelta a las 5.30 así que me perdí un poco de la historia del castillo, pero igual el tour valió la pena. Lo mejor de la ciudad es que no tienes que ir a un edificio importante para maravillarte con la arquitectura... hasta las casas más simples son bien tradicionales y el ambiente es bastante bueno. A pesar de que era invierno, estaba igual lleno de turistas. Los espectáculos de ópera y teatro abundan y nos son caros... casi voy a la ópera pero al final no llegué a ver si quedaban entradas de última hora.El viaje de vuelta fue interesante porque me tocó compartir puesto con un alemán que tb. se fue en el mismo compartimiento que yo a Praga, así que con tanta coincidencia se puso simpático y nos fuimos al comedor del tren a gastar las coronas que nos quedaron sin gastar. Allí por primera vez hablé alemán por más de 2 horas :)



















































